A partir de los seis años el niño comienza a vivir
experiencias nuevas. El paso del jardín de infantes hacia el colegio es
fundamental en esta nueva etapa. Al entrar en contacto con un nuevo mundo
social se intensifica aún más la relación con la realidad. Es así como el niño
empieza a desprenderse de su "mundo de fantasía".
Desde el cuarto año de vida se agudiza en el niño la
capacidad de razonar y realizar procesos lógicos. Este cambio se manifiesta de
manera gradual. "Es por este motivo
que el trato y la educación tienen que ir dirigidos ya a la inteligencia,
razonando de manera elemental los argumentos que les demos, las razones de un
mandato o los motivos de una exigencia", explica el Licenciado en Ciencias
de la Educación, Ramón Mis Segura.
A continuación te
contamos algunos de los cambios que vive el niño entre los 6 y los 8 años de
edad.
Características físicas
Desaparecen los
dientes de leche. Emergen los primeros molares permanentes.
Puede sufrir de
oídos: otitis.
Puede tener
problemas con la nariz y con la garganta: anginas, faringitis.
Propensión a
enfermedades infecciosas.
Suele adelgazar;
lo importantes es que coma bien y esté activo.
Reacciona con su
cuerpo: atraviesa todas las emociones y pasa del llanto a la risa, de la
serenidad a la violencia, del cariño a la indiferencia con mucha facilidad.
Suele ser muy
activo. Necesita saltar, correr, resbalarse, caerse, mancharse y romperse la
ropa.
Características intelectuales
No posee una
visión global de la realidad ni relaciona las partes con el todo.
Sus ideas se
basan en experiencias tangibles y en hechos concretos.
Aprende palabras
nuevas, lo que le permite ir abriéndose al pensamiento abstracto.
Observa e
investiga todo lo que lo rodea.
Las rabietas son
sustituidas por discusiones, comienza a entender por qué no tiene que hacer lo
“prohibido”.
Suele mezclar
ideas imaginarias con datos de la realidad, pero poco a poco se va aclarando:
el ratón Pérez ya no es tan ratón Pérez... y los Reyes magos se parecen más a
mamá y papá...
Características afectivas
Entre los 6 y 7
años nace la intimidad. Respeta sus lugares, esconde tesoros, tiene sus
pertenencias.
Hay un mayor
asentamiento de su personalidad: en esta edad se observa al adulto del mañana.
Se despiertan los
sentimientos de adaptación al entorno: le da importancia a quienes le
manifiestan cariño o interés por sus actividades.
Imita a las
personas que le demuestran afecto. Juega a cumplir con los roles que admira:
mamá, papá, el doctor, la señorita...
El varón asume su
masculinidad antes de la mujer su feminidad. Esto se ve claro en las
diversiones. Los varones nunca se disfrazan de princesas o enfermeras, en
cambio las mujeres juegan a la pelota o representan sin problemas el papel de
un superhéroe.
Para el varón es
importante el papel del padre para acentuar las características de su
masculinidad.
Desarrollo social
La escuela
desarrolla la vida social: genera otros vínculos ajenos a la familia.
Se despierta la
necesidad de tener amigos: no se queja tanto de los demás, comparte sus
pertenencias y es más leal con el grupo.
Es la edad típica
e las comparaciones (especialmente, con sus hermanos o con sus amigos). El niño
no se fija en lo alto que es él sino en quién es el más alto de la clase.
Madurez
Primer paso de
madurez: adquieren mucha fuerza las relaciones que establecen fuera del hogar.
Toma conciencia
de los buenos y los malos amigos.
Controla más su
cuerpo, sus sentimientos y su conducta.
Es más
independiente.
Se da cuenta de que en casa no hace falta
aparentar ya que lo quieren como es.
Fuente: Guía Práctica para Padres. Editorial Albatros
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