No podemos obviar los diversos ámbitos en los que se desarrolla la vida del infante, y de qué forma éstos condicionan el conjunto de su tiempo, de sus espacios y de su entorno social.
El tiempo libre de los pequeños lo determina, y en gran medida lo condiciona, la misma vida de los adultos: la organización familiar, la estructura familiar y los tiempos de los adultos.
Un tiempo condicionado también por el entorno social, urbanístico, los recursos económicos, los medios de comunicación y las expectativas familiares entre otros.
Sin embargo, sea cual sea nuestro marco social o estructura familiar, tenemos a nuestro alcance un sinfín de oportunidades de ofrecer a nuestros niños y familias un espacio de ocio constructivo, educador y potenciador de las cualidades del individuo.
Fuera de casa
- Salidas a espacios naturales.
Los parques, plazas, paseos y playas, son un entorno potencial de disfrute y aprendizaje familiar. ¿Y por qué digo familiar? Porque es importante que los pequeños aprendan a participar del tiempo de ocio de los padres y madres. Es positivo buscar lugares comunes de disfrute, no sólo emplazamientos infantiles, lugares que promuevan el intercambio y que provoquen preguntas en el niño. A veces nos limitamos a cumplir la función de cuidadores cuando salimos de casa, pero podemos aprovechar éstas salidas eligiendo espacios diferentes que nos relajen y nos hagan disfrutar tanto a los mayores como a los pequeños: un paseo por la playa, o por el monte, un día de cálido otoño, será para nuestros hijos un gran descubrimiento. Preguntas, curiosidad, olores, diversas texturas al alcance de la mano y, como peligro,… alguna caída sin importancia. Elijamos lugares donde puedan experimentarse bajo nuestra cariñosa y atenta mirada: ¿cuánto me puedo separar de mis padres sin que me llamen?, ¿esto pincha?, ¿qué es eso que suena?,…la hierba está hecha de diferentes plantas… ¿cuántos tipos de árboles hay?
Disfrutemos de poder descubrirles el mundo. Cada pregunta será una oportunidad para conocer a nuestros niños y plantear cuestiones más profundas, incluso podemos intentar corregir algún mal hábito o conducta jugando con ejemplos que sean claros para ellos, recordemos que suelen comprender muy bien las enseñanzas de las fábulas y cuentos.
“Cacería de especímenes”: mientras disfrutemos de éstos espacios naturales podemos proponer un juego muy sencillo. Consiste en convertirnos en investigadores y capturar diferentes especímenes que estén a nuestro alrededor. Haremos una lista de cosas que tienen que ser encontradas: dos hojas rojas, una piedra marrón, una concha blanca, 5 palitos diferentes…, al llegar a casa podemos clasificarlas, pegarlas, hacer un collage o guardarlas como recuerdo de un día muy divertido.
Recordad que también hay un tiempo para descansar, para relajarnos, escuchar sonidos, y observar en calma lo que nos rodea. El tiempo de descanso es fundamental en una tarde de ocio, y nos enseña a estar en compañía comprendiendo que hay un momento para cada cosa.
Un aspecto a tener en cuenta es no limitarnos por el hecho de tener un niño en edad infantil, podemos acudir con ellos a museos, conciertos, teatro, danza, etc. Será una experiencia inolvidable. No es necesario que el pequeño comprenda todo lo que sucede. Podemos explicarle qué es lo que vamos a hacer y cómo para que pueda anticiparse a los acontecimientos y reducir el estrés que le provocan las nuevas situaciones. Estar atentos y darles la opción de retirarnos si vemos que la experiencia no es de su agrado: el ruido le molesta, las caras le asustan…, no hay que forzar éste tipo de vivencia, sólo hay que habilitar que suceda. Simplemente posibilitar el conocimiento de diversos ámbitos, de personas distintas, de diferentes ambientes sociales, harán que nuestros hijos crezcan interesados por un mundo que les ofrece un sinfín de oportunidades. Abramos su abanico de conocimientos, ofreciéndoles oportunidades para descubrir sus propias capacidades, acompañándoles en el proceso de descubrimiento de todo lo que les rodea, y a su vez utilicemos éstos momentos para educar en los valores que consideremos importantes.
“La magia de la memoria”: Al llegar a casa podemos investigar cómo fue la experiencia planteando un dibujo de lo que más nos ha gustado o lo que no, que nos causó más sorpresa?, nos asustamos?, qué nos gustaría cambiar…
Y si todas estas actividades podemos hacerlas en compañía de otros niños de la familia o amigos aún mejor; ya que a veces los pequeños sólo se relacionan con sus iguales en la escuela. Es enriquecedor para ellos poder conocer e interactuar con otros niños de diferentes edades.
En casa
Estimular a nuestros hijos es importante, recordemos también que aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos, y por esto el ambiente que tengamos en la casa es fundamental en su aprendizaje. Libros a su alcance, música, y un espacio de juego propio dónde liberar su imaginación. Los pequeños también deben aprender a jugar solos, a nutrir su tiempo libre de su propia inventiva, más allá de la tv, u otros juegos que realmente de interactivos tiene muy poco.
Materiales como pinturas, folios A3, plastilina, módulos de construcción, son imprescindibles en el espacio de juego. Una forma de activar su imaginación es por medio del “Gran Cajón de Tesoros”, les dará oportunidades para buscar sus propias maneras de estimularse, jugando con ellos mismos, sin el constante llamado de atención a los padres.
“El Gran Cajón de Tesoros” consiste en una simple caja de cartón o del material que prefieran, donde ir guardando tesoros que vallamos encontrando, sin incluir juguetes tradicionales. Objetos naturales que resulten interesantes: piñas, castañas, conchas, distintos objetos de diferentes materiales, una cuchara, un botecito de plástico, frasco de perfume, rollo de papel, latas cerradas conteniendo arroz, judías o pequeñas piedras, colador de té, tapaderas, timbre de bicicleta, cazo, llavero, cencerro, campanilla, trompeta… etc. La multiplicidad de objetos heterogéneos con los que jugar y crear asociaciones nuevas y diferentes, estimulará su capacidad de concentración, la creatividad, disposición y aptitud para aprender solo e investigar un mundo más pequeño pero no menos complejo.
Cocinar con ellos en casa es otra forma de implicarnos en su tiempo de ocio y enriquecer la comunicación con nuestros hijos.
Opciones extraescolares.
Y por último las opciones de actividades extraescolares, con las que de forma más organizada nutrimos tanto las expectativas de nuestros hijos como las nuestras. Es importante ir captando los intereses de nuestros niños y, si tenemos la posibilidad, ofrecerles aprendizajes sobre materias que no se realizan en el ámbito escolar.
Pero recordemos que tiempo libre es tiempo de alegría, de gratuidad y diversión, de libertad, generosidad y responsabilidad, tiempo para sociabilizar y descubrir diversas formas de expresión humana, tiempo libre es tiempo de amistad y autoconocimiento. Toda aquella actividad que cumpla éstas premisas será una actividad de tiempo libre útil y nutritivo que ampliará nuestra concepción del mundo y nos capacitará para convertirnos en adultos felices, capaces de buscar la propia plenitud y bienestar.
Adriana Pazos Otton