sábado, 3 de marzo de 2012

Optimismo – Ver las cosas de manera favorable


El optimismo es uno de los tópicos que mayor interés ha despertado entre los investigadores de la psicología positiva. Puede definirse como una característica disposicional de personalidad que media entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos.

Es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades.

En general, parece que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, a ser más perseverantes y exitosos e, incluso, a tener mejor estado de salud física. De hecho, uno de los resultados más consistentes en la literatura científica es que aquellas personas que poseen altos niveles de optimismo y esperanza (ambos tienen que ver con la expectativa de resultados positivos en el futuro y con la creencia en la propia capacidad de alcanzar metas) tienden a salir fortalecidos y a encontrar beneficio en situaciones traumáticas y estresantes.

Fuente: www.psicologia-positiva.com/revista.html

La comunicación emocional




La comunicación es a las relaciones humanas lo que la respiración a la vida: es imposible no comunicarse, parecerá una simpleza, sin embargo en los últimos cuarenta años nos hemos venido acercando cada vez más a la comprensión de este misterioso elemento de vinculación entre las personas: hablamos de la comunicación emocional.

El desarrollo de diversos enfoques y modelos de comunicación han permitido aproximarnos cada vez más a explicaciones y sistematizaciones que nos permiten entender los complejos mecanismos verbales y no verbales de la comunicación humana. Los componentes de la CE Empecemos por reconocer que en la CE existen dos componentes: los patrones de lenguaje verbal (LV) y los patrones de lenguaje No Verbal (LNV).

Cada uno de ellos esenciales en el proceso de interacción humana, ahora bien, ¿qué es lo significativo de todo esto? Que de acuerdo a entendidos en la materia, en la CE lo que pareciera ser lo más revelador desde el punto de vista de la interacción humana -que es el contenido de las palabras o LV-, al final no lo es tanto.

El lenguaje verbal representa apenas un siete por ciento (7%) del componente comunicacional y el LNV representa un asombroso noventa y tres por ciento (93%) del mismo. Quizá la información anterior tomará a muy pocos por sorpresa, como expresé al principio, los modelos de comunicación que se han venido desarrollando desde los años 70´ (en particular todo el impulso de la Programación Neuro-lingüística –PNL- con Bandler y Grinder a la cabeza) han generado un amplio debate sobre el tema.

Así, lo que ha de llamarnos la atención es que aun conociendo la relevancia de los patrones de LNV los hayamos subestimado, a tal punto que mostremos una ceguera de tal magnitud ante algo tan obvio que nos impida ver la riqueza de esa amplia variedad de señales emocionales dentro de nuestro alcance.

El LNV se compone en un cincuenta y cinco por ciento (55%) de lenguaje corporal, esto es: posturas, gestos, cinesis (patrón de movimiento del cuerpo y ritmos corporales), proxémica (manejo que hacemos del espacio o distancias corporales y de la territorialidad). El otro treinta y ocho por ciento (38%) del LNV lo integra el contenido paraverbal: tono o timbre, volumen, ritmo o pausas, modulación, entonación, dicción, señales de accesos o movimiento ocular vinculado con los sistemas de representación visual, auditivo y kinestésico.

La Magia de la CE Con estos datos seguramente usted se estará preguntando ¿Es que importa tan poco ese contenido de las palabras, eso que decimos a diario para encontrarnos (o desencontrarnos) con el otro? La respuesta es: importa y mucho, solo que no podemos desligar lo que digo, del cómo, cuándo, dónde y para qué lo digo.

Una visión más integradora de la realidad emocional nos permitiría decir que el LV tiende a ser por lo general un contenido consciente y el LNV representa en una mayor proporción la realidad inconsciente de nuestra psique. ¿Dónde está la magia de la comunicación emocional? Sencillo, en procurar hacer consciente lo inconsciente -como dicen los psicoanalistas- al momento de entablar una comunicación con el otro para poder obtener un dominio de nuestro lenguaje corporal y además en intentar descifrar en el interlocutor ese patrón de lenguaje que algunas veces pareciera alejado de nuestra percepción.

Siendo así, tres premisas lógicas se desprenden de lo anterior. Primera: el LV y el LNV son inseparables. Segunda: esta simbiosis entre ambos patrones nos indica la necesidad de atender al proceso, a la forma, al cómo de la comunicación y un poco menos al contenido o al qué. Y como tercera: solo es elocuente el hecho comunicacional cuando tenemos esa capacidad para percibir y traducir todos los datos en un contexto integral.

Consideraciones para comunicar desde la magia de la CE Vamos a compartir varios secretos:

1.- A toda expresión verbal de una persona por lo general subyace un contenido más profundo que hay que saber encontrar.

2.- La congruencia entre lo que siento, digo y hago, es clave para generar un clima de confianza en la persona significativa, esto es que mi LV ha de ser una expresión limpia y coincidente con lo que expresa mi LNV.

3.- Puedo ser autoconsciente con mi propio cuerpo, los verdaderos cambios ocurren en nuestro inconsciente, la experiencia con los patrones no verbales de la comunicación nos sensibiliza con nosotros mismos y con el otro.

4.- El manejo del LNV nos permite introducir en nuestra relación un acompañamiento empático que nos acerca más a la realidad emocional de nuestros interlocutores.

5.- Conocer las claves del LNV nos ayuda al momento de la negociación y de la oratoria a ejercer un claro sentido de impacto e influencia o persuasión positiva en los encuentros de interés y con los equipos de trabajo.

6.- Dominar el LNV en congruencia con el LV permite el ejercicio de la asertividad, nos faculta para expresar nuestros sentimientos y pensamientos, nos ayuda a defendernos sin atacar ni herir a los demás.

7.- Por último sepa que el silencio también habla.
Saludos y Cuenten Conmigo.

Álvaro A. Peraza

El concepto de resiliencia como fortalecimiento del espíritu humano



El concepto de resiliencia como fortalecimiento del espíritu humano De acuerdo con el diccionario de Oxford, “Resiliencia” es la cualidad o propiedad de recuperar rápidamente la forma después de haber sido empujados, presionados, chocados, etc… Cuando se aplica este término a la conducta humana, vemos que la Resilicencia se refiere a: Obtener logros provechosos a pesar de estar en situaciones del alto riesgo, como la exposición continuada a situaciones de represión, tensión, estrés, pobreza extrema, o por el contrario, lucha por el éxito, competitividad, afán de logro.

Mantener la capacidad de lidiar con situaciones difíciles aún bajo amenazas o riesgos como en ocasiones de desastres naturales, guerras, muerte en la familia, presión por el logro de metas exigentes. Lograr recuperación de traumas, como el abuso infantil, abandono, enfermedad severa, accidentes. Otros conceptos relacionados con la Resiliencia son: resistencia al estrés, fuerza de voluntad, tensiones diarias, autoconfianza.

 REACCIONES ANTES DE LAS CRISIS Y EL DESRROLLO DE LA RESILIENCIA

Cuando una persona experimenta una situación crítica o difícil, él o ella pueden reaccionar de las siguientes maneras: Asumir la crisis como un peligro adaptándose a esa manera negativa.

Por ejemplo:

• Un niño o niña que tiene un padre alcohólico, puede desarrollar conductas violentas hacia los adultos o hacia otros niños o niñas.

• Un joven puede escoger la bebida o la droga frente a la falta en los estudios o a dificultades con su familia.
• Un adulto puede desarrollar un trato seco y cortante en sus relaciones personales, como reacción ante dificultades económicas.

Por otro lado, ante estas mismas circunstancias, las personas con capacidad de Resiliencia ven en las crisis una oportunidad para usar su creatividad y su habilidad de resolver problemas.

Por ejemplo:

• El niño o niña resiliente, aún conviviendo con un padre alcohólico, puede desarrollar armoniosamente su capacidad de convivencia con otros adultos.

• El joven o la joven que posee la capacidad de superar retos, considera la dificultad en los estudios como un incentivo para esforzarse más y salir adelante.

• El adulto con problemas económicos pero con habilidad de resolver problemas, usa su creatividad y encuentra formas de salir a flote, sin perder la dulzura del carácter.


LAS CONDICIONES PARA QUE SE DESARROLLE LA RESILIENCIA

Las investigaciones que se han realizado en diversas regiones del mundo sobre cómo responden las personas ante los riesgos y la adversidad, demuestran que esta respuesta depende de la existencia o no de condiciones favorables, tanto personales como ambientales, que permiten el desarrollo de los procesos de autoprotección, resistencia y superación de situaciones apremiantes y adversas.

A estas condiciones favorables se les llama Factores Protectores. Los factores protectores son condiciones ambientales y/o personales que permiten el manejo apropiado de los riesgos y las dificultades, favoreciendo la resolución creativa de los problemas. Se requieren características personales y ambientales para facilitar los factores protectores de la Resiliencia.

CARACTERISTICAS PERSONALES

• Capacidad de control de los impulsos.

• Sentido de la generosidad y de servicio.

• Sentido del humor.

• Competencia en alguna destreza o habilidad; por ejemplo: ser bueno en manualidades o en lectura.

• Un ambiente afectivo libre de amenazas.

• Presencia de oportunidades de crecimiento personal.

• Acceso a servicios de atención para satisfacer las necesidades básicas.

Podemos identificar 3 fuerzas que promueven los factores protectores de la Resiliencia. Estas 3 fuerzas actúan armoniosamente para “construir” una personalidad segura y firme que sabrá responder apropiadamente ante las crisis y responder a estas como ante una oportunidad:

• Tener personas que se interesan por él o ella.

• Ser valorado (a) y respetado (a) por las obras personas.

• Poder tomar decisiones apropiadas.

En pocas palabras… la formación de un ser humano requiere de condiciones que favorezcan la capacidad para reaccionar positivamente, ante las crisis y circunstancias tensionantes o adversas.

La Resiliencia o capacidad de superar retos y resistir a la adversidad es una capacidad que puede desarrollar y fomentarse, tanto en el hogar como en la escuela y la comunidad.

Para favorecer el desarrollo de la resiliencia se requiere la promoción de factores protectores que se relacionan con características individuales y personales, de formación del carácter y crecimiento personal.
Los factores se identifican con 3 fuerzas facilitadoras de la Resiliencia:

• Tener personas que se interesen por él o ella.

• Ser valorando y respetado por las otras personas.

• Poder tomar decisiones apropiadas.

Estas 3 fuerzas pueden desarrollarse a través de la educación, tanto en la escuela como en el hogar. Los padres, madres y familiares adultos, la escuela, los maestros y maestras juegan un papel importante en el desarrollo de la Resiliencia de niños, niñas y jóvenes.

Autor: Manuel de J. Campos L Psicólogo

LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA NO SON MANUALIDADES

 

María Acaso, en su libro “La educación artística no son manualidades” (Editorial Los libros de la Catarata), en su particular búsqueda de nuevas formas de expresión, equipara el poder incitador de la imagen en nuestra sociedad del hiperconsumo con el lobo del cuento de los tres cerditos, y establece la caída de las Torres Gemelas como símbolo de inicio del siglo XXI debido precisamente al gran impacto visual de ese acto terrorista (esta misma imagen dio título a su anterior libro “Estas no son las Torres Gemelas”). Todas estas imágenes retocadas, imposibles, espectaculares en definitiva, que nos llegan a través del televisor, de Internet, del cine y de las revistas, nos rodean, nos hablan, nos incitan, nos dicen muchas veces lo que en palabras sería demasiado largo de contar, poco persuasivo, y puede que incluso políticamente incorrecto. Todas estas imágenes conforman un amplio y complejo lenguaje visual.

El problema es que nuestras casas, poniéndonos en la piel de los cerditos del cuento, se encuentran en grave peligro: no sabemos descifrar ese lenguaje visual si no es de forma parcial y superficial. Los publicistas, diseñadores y demás conspiradores son muy conscientes de ello y tratan de aprovecharlo (para que compremos, para que votemos, para que deseemos ser de una manera u otra). El arte contemporáneo utiliza el mismo lenguaje, “las mismas armas”, los mismos soportes tecnológicos, tanto que a algunos les parece que el límite entre el arte y la publicidad es difuso. El arte puede tomar la iniciativa de enfrentarse o denunciar los abusos y mentiras virtuales del discurso dominante. La paradoja reside en que si este tipo de arte minoritario no aparece en los medios, no tiene visibilidad, no existe, y si aparece en los medios, entonces entra a formar parte del espectáculo.
La educación artística, con razón afirma la autora, tiene el potencial de enseñarnos a analizar de forma crítica el lenguaje visual, a leer esas imágenes, e incluso a despertar nuestra conciencia social. Pero aquí otro lobo asoma las orejas, y el morro… En este caso, se trata de lo que la autora denomina la pedagogía tóxica y cuya definición, tal vez un tanto exagerada, o tal vez irónica, es: “un modelo de educación que tiene como objetivos: a) que los estudiantes formen su cuerpo de conocimientos a través del conocimiento importado y b) sean incapaces de generar conocimiento propio” (basta acercarse a la realidad docente para darse cuenta de que son muchos los profesores que sí reflexionan sobre su forma de enseñar y que sí tratan de contrarrestar este modelo tóxico). María Acaso ofrece una revisión histórica de los sucesivos modelos de educación artística, que nos permite llegar a la conclusión de que hoy en día se mantiene la visión errónea de que el papel central del proceso artístico lo ocupa el productor de la imagen y no el espectador. Ésta sigue siendo una asignatura maría, que mira con recelo al arte contemporáneo, y que no incorpora las nuevas tecnologías a las aulas.

La mayoría de los estudiantes de Bellas Artes acaban siendo profesores. Sin embargo, no hay ninguna asignatura a lo largo de la carrera que tenga que ver con la enseñanza. Estos alumnos, al no saber cómo enseñar, acaban reproduciendo ese modelo tradicional e inefectivo de enseñanza. Como afirma Acaso, la razón de esto es que lo “guay” es ser artista, no profesor. La figura del docente, en ésta y en cualquier otra materia, se encuentra fuertemente desprestigiada.

Sin embargo, los museos, y poco a poco también las escuelas, se están despertando y enderezando frente al peligro: podemos citar como ejemplo el método educativo con más vigencia en la actualidad, el método del Pensamiento Visual (o Visual Thinking, ideado por investigadores del MoMA), que mediante sus unidades didácticas busca “convertir a los observadores noveles en observadores autosuficientes”. Éste y otro tipo de programas similares son posibles gracias a la figura emergente y crucial del educador, que guía a los grupos escolares o a los visitantes de una exposición “en el tránsito de la contemplación a la comprensión de la obra de arte” (lo mismo es válido también para cualquier otro tipo de material visual), sin dejar de lado por supuesto la expresión de los sentimientos o del goce que puede generar la experiencia artística.

Según la propia autora, este libro va dirigido a sus alumnos de Bellas Artes, aunque puede serle útil a cualquier persona que tenga que enfrentarse a la situación de tener que enseñarle algo a alguien, y por lo tanto incorpora una propuesta práctica, el “currículum-placenta”, basada en las reflexiones de la investigadora norteamericana Elizabeth Ellsworth.

No se trata sólo de descifrar los propósitos ocultos de la publicidad, ya que estamos rodeados de información visual, y si no, fíjese en la habitación en la que se encuentra, o en la vestimenta que lleva puesta: ¿Qué ve?… ¿Qué le hace pensar eso?

Johanna Pérez Strand (Educadora y coordinadora de programas educativos sobre Arte y Patrimonio en colegios e institutos de la Comunidad de Madrid.)

Manuel y sus dibujos




Un día Manuel estaba dibujando en su habitación, le encantaba dibujar todo los días y todo el día estaba dibujando. El decía que quería ser caricaturista.

Un día se levanto quería dibujar un delfín pero no pudo y intentaba y intentaba y no podía. Su talento de dibujar se fue de repente el se sentía muy triste y lloraba.

Un día miró por la ventana y vio un mago, salió de su casa y fue a ver al mago. Manuel le dijo:

-¡Hola!

-Hola-contesto el mago

- ¿Quien eres?-dijo Manuel

-Soy el Mago de los deseos –Contestó- ¿Tu quieres un deseo?

-Si- Contestó Manuel

-¿Cual es?-Dijo el mago

-Perdí mi talento para dibujar, es lo que más amo. Quiero que me devuelvas mi talento-dijo Manuel

El mago dijo sus palabras mágicas y le devolvió su talento. Manuel le dio las gracias.

Manuel se sintió muy feliz y siguió dibujando sin parar.

Fin

Marcelino el descubridor



Vivía en un lugar, de cuyo nombre no me puedo acordar. Pasaba las horas encerrado y delante de un encerado, un niño de cabellos largos y con cuatro guisantes en cada mano.

Con ellos pretendía calcular de qué color se pone un zapato blanco si lo pones en una tartera a fuego lento un rato. Cogió con una sola mano los ocho guisantes y se descalzó, dejó caer los guisantes en uno de sus zapatos y los agitó, sin mirar echó los guisantes en la tartera y después el zapato también.

Todavía con los ojos cerrados, la tartera tapó y apretando los dientes hasta cien contó. Según él, lo importante era calcular un número mágico que saldría de la inteligencia de los guisantes, sería suficiente para averiguar el color del zapato.

En una esquina del encerado había dibujado minutos antes un pequeño arco iris, un arco iris especial de unos treinta colores, al lado de cada color escribió un número, del uno al treinta por supuesto.

Mientras se cocinaba su zapato, sacó de uno de sus bolsillos otros ocho guisantes, los metió en una caja y, al azar, sacaba una y otra vez entre los dedos una cantidad de ellos. Cuatro, dos, siete, dos de nuevo, tres, cinco, uno y cuatro.

Escribió separadamente esas cantidades en el encerado y, también al azar, situó entre los números los cuatro signos aritméticos más usuales. Cuatro más dos, más siete, menos dos, más tres, por cinco, más uno y todo ello entre cuatro. Diecisiete con setenta y cinco.

Escribió ese número subrayando con fuerza y, sonriendo, dijo en voz alta, “rojo melocotón”. ¡El zapato saldrá rojo melocotón! Notó enseguida cierto olor a quemado y, cogiendo un trapo que tenía para borrar la pizarra, destapó la tartera.

-¡¡Bingo!!, grito, -he acertado.

El pequeño Marcelino, una vez más, soñaba sus descubrimientos cuando se quedaba dormido en clase. Al despertar no existía ni un zapato rojo melocotón ni ocho guisantes dentro de una tartera pero, aunque no está bien dormirse en clase, sí está bien soñar que eres un gran descubridor o descubrir que eres un gran soñador.

Fin

Mis manos son pequeñas



Dicen mamá y papá que antes de que yo llegara a esta tierra, sólo era un sueño, un sueño bonito y brillante, un sueño dulce y apacible que venía a arrullarlos cada noche para hacerlos despertar contentos.

Dicen el abuelo y la abuela que antes de que yo llegara a esta buena tierra, sólo era luz … luz de estrellas brillando en lo más alto del firmamento, luz de estrellas viajando libre por el universo, luz que cumplía deseos y hacía sonreír a todos aquellos que saben que mirar al cielo es el mejor remedio para soñar despierto.

Dicen el tío y la tía que antes de que yo llegara a esta enorme tierra, era yo un ángel de alitas plateadas y aureola dorada dando piruetas entre las nubes, haciendo sonreír al niño Dios y ayudándole a poner arcoiris sobre los cielos grises de alguna enorme ciudad.

Dicen mi hermano y hermana que antes de que yo llegara a esta bella tierra sólo era un deseo, uno de esos especiales que sólo se pueden pedir en los cumpleaños, dicen que era yo como la flamita de esas velitas, como esas chispitas que no se apagan, que era yo algo que todos pedían, que todos querían, algo con lo que todos soñaban.

Ahora estoy aquí, y no recuerdo haber sido un lindo sueño, ni luz de estrellas o angelito travieso, ni tampoco un deseo … estoy aquí y soy demasiado pequeño para este mundo tan vasto e inmenso … pero luego sonrío… ¡y todos, pero todos sonríen conmigo!

Y me doy cuenta de que puedo iluminar el mundo entero si me río. Sé que mis manos son pequeñas, que hay muchas cosas que aún no son capaces de hacer, pero pueden tomar tu mano, acariciar tu rostro y revolver tu cabellera … sé que mis manos pequeñas pueden curar la tristeza.

¡Ahora me doy cuenta! ¡si soy luz de estrellas, soy un sueño que se hace realidad, un deso cumplido y un angelito travieso de manos pequeñas que vino a este mundo para esparcir felicidad!

Fin