sábado, 3 de marzo de 2012

Optimismo – Ver las cosas de manera favorable


El optimismo es uno de los tópicos que mayor interés ha despertado entre los investigadores de la psicología positiva. Puede definirse como una característica disposicional de personalidad que media entre los acontecimientos externos y la interpretación personal de los mismos.

Es la tendencia a esperar que el futuro depare resultados favorables. El optimismo es el valor que nos ayuda a enfrentar las dificultades con buen ánimo y perseverancia, descubriendo lo positivo que tienen las personas y las circunstancias, confiando en nuestras capacidades y posibilidades junto con la ayuda que podemos recibir.

La principal diferencia que existe entre una actitud optimista y su contraparte –el pesimismo- radica en el enfoque con que se aprecian las cosas: empeñarnos en descubrir inconvenientes y dificultades nos provoca apatía y desánimo. El optimismo supone hacer ese mismo esfuerzo para encontrar soluciones, ventajas y posibilidades.

En general, parece que las personas más optimistas tienden a tener mejor humor, a ser más perseverantes y exitosos e, incluso, a tener mejor estado de salud física. De hecho, uno de los resultados más consistentes en la literatura científica es que aquellas personas que poseen altos niveles de optimismo y esperanza (ambos tienen que ver con la expectativa de resultados positivos en el futuro y con la creencia en la propia capacidad de alcanzar metas) tienden a salir fortalecidos y a encontrar beneficio en situaciones traumáticas y estresantes.

Fuente: www.psicologia-positiva.com/revista.html

La comunicación emocional




La comunicación es a las relaciones humanas lo que la respiración a la vida: es imposible no comunicarse, parecerá una simpleza, sin embargo en los últimos cuarenta años nos hemos venido acercando cada vez más a la comprensión de este misterioso elemento de vinculación entre las personas: hablamos de la comunicación emocional.

El desarrollo de diversos enfoques y modelos de comunicación han permitido aproximarnos cada vez más a explicaciones y sistematizaciones que nos permiten entender los complejos mecanismos verbales y no verbales de la comunicación humana. Los componentes de la CE Empecemos por reconocer que en la CE existen dos componentes: los patrones de lenguaje verbal (LV) y los patrones de lenguaje No Verbal (LNV).

Cada uno de ellos esenciales en el proceso de interacción humana, ahora bien, ¿qué es lo significativo de todo esto? Que de acuerdo a entendidos en la materia, en la CE lo que pareciera ser lo más revelador desde el punto de vista de la interacción humana -que es el contenido de las palabras o LV-, al final no lo es tanto.

El lenguaje verbal representa apenas un siete por ciento (7%) del componente comunicacional y el LNV representa un asombroso noventa y tres por ciento (93%) del mismo. Quizá la información anterior tomará a muy pocos por sorpresa, como expresé al principio, los modelos de comunicación que se han venido desarrollando desde los años 70´ (en particular todo el impulso de la Programación Neuro-lingüística –PNL- con Bandler y Grinder a la cabeza) han generado un amplio debate sobre el tema.

Así, lo que ha de llamarnos la atención es que aun conociendo la relevancia de los patrones de LNV los hayamos subestimado, a tal punto que mostremos una ceguera de tal magnitud ante algo tan obvio que nos impida ver la riqueza de esa amplia variedad de señales emocionales dentro de nuestro alcance.

El LNV se compone en un cincuenta y cinco por ciento (55%) de lenguaje corporal, esto es: posturas, gestos, cinesis (patrón de movimiento del cuerpo y ritmos corporales), proxémica (manejo que hacemos del espacio o distancias corporales y de la territorialidad). El otro treinta y ocho por ciento (38%) del LNV lo integra el contenido paraverbal: tono o timbre, volumen, ritmo o pausas, modulación, entonación, dicción, señales de accesos o movimiento ocular vinculado con los sistemas de representación visual, auditivo y kinestésico.

La Magia de la CE Con estos datos seguramente usted se estará preguntando ¿Es que importa tan poco ese contenido de las palabras, eso que decimos a diario para encontrarnos (o desencontrarnos) con el otro? La respuesta es: importa y mucho, solo que no podemos desligar lo que digo, del cómo, cuándo, dónde y para qué lo digo.

Una visión más integradora de la realidad emocional nos permitiría decir que el LV tiende a ser por lo general un contenido consciente y el LNV representa en una mayor proporción la realidad inconsciente de nuestra psique. ¿Dónde está la magia de la comunicación emocional? Sencillo, en procurar hacer consciente lo inconsciente -como dicen los psicoanalistas- al momento de entablar una comunicación con el otro para poder obtener un dominio de nuestro lenguaje corporal y además en intentar descifrar en el interlocutor ese patrón de lenguaje que algunas veces pareciera alejado de nuestra percepción.

Siendo así, tres premisas lógicas se desprenden de lo anterior. Primera: el LV y el LNV son inseparables. Segunda: esta simbiosis entre ambos patrones nos indica la necesidad de atender al proceso, a la forma, al cómo de la comunicación y un poco menos al contenido o al qué. Y como tercera: solo es elocuente el hecho comunicacional cuando tenemos esa capacidad para percibir y traducir todos los datos en un contexto integral.

Consideraciones para comunicar desde la magia de la CE Vamos a compartir varios secretos:

1.- A toda expresión verbal de una persona por lo general subyace un contenido más profundo que hay que saber encontrar.

2.- La congruencia entre lo que siento, digo y hago, es clave para generar un clima de confianza en la persona significativa, esto es que mi LV ha de ser una expresión limpia y coincidente con lo que expresa mi LNV.

3.- Puedo ser autoconsciente con mi propio cuerpo, los verdaderos cambios ocurren en nuestro inconsciente, la experiencia con los patrones no verbales de la comunicación nos sensibiliza con nosotros mismos y con el otro.

4.- El manejo del LNV nos permite introducir en nuestra relación un acompañamiento empático que nos acerca más a la realidad emocional de nuestros interlocutores.

5.- Conocer las claves del LNV nos ayuda al momento de la negociación y de la oratoria a ejercer un claro sentido de impacto e influencia o persuasión positiva en los encuentros de interés y con los equipos de trabajo.

6.- Dominar el LNV en congruencia con el LV permite el ejercicio de la asertividad, nos faculta para expresar nuestros sentimientos y pensamientos, nos ayuda a defendernos sin atacar ni herir a los demás.

7.- Por último sepa que el silencio también habla.
Saludos y Cuenten Conmigo.

Álvaro A. Peraza

El concepto de resiliencia como fortalecimiento del espíritu humano



El concepto de resiliencia como fortalecimiento del espíritu humano De acuerdo con el diccionario de Oxford, “Resiliencia” es la cualidad o propiedad de recuperar rápidamente la forma después de haber sido empujados, presionados, chocados, etc… Cuando se aplica este término a la conducta humana, vemos que la Resilicencia se refiere a: Obtener logros provechosos a pesar de estar en situaciones del alto riesgo, como la exposición continuada a situaciones de represión, tensión, estrés, pobreza extrema, o por el contrario, lucha por el éxito, competitividad, afán de logro.

Mantener la capacidad de lidiar con situaciones difíciles aún bajo amenazas o riesgos como en ocasiones de desastres naturales, guerras, muerte en la familia, presión por el logro de metas exigentes. Lograr recuperación de traumas, como el abuso infantil, abandono, enfermedad severa, accidentes. Otros conceptos relacionados con la Resiliencia son: resistencia al estrés, fuerza de voluntad, tensiones diarias, autoconfianza.

 REACCIONES ANTES DE LAS CRISIS Y EL DESRROLLO DE LA RESILIENCIA

Cuando una persona experimenta una situación crítica o difícil, él o ella pueden reaccionar de las siguientes maneras: Asumir la crisis como un peligro adaptándose a esa manera negativa.

Por ejemplo:

• Un niño o niña que tiene un padre alcohólico, puede desarrollar conductas violentas hacia los adultos o hacia otros niños o niñas.

• Un joven puede escoger la bebida o la droga frente a la falta en los estudios o a dificultades con su familia.
• Un adulto puede desarrollar un trato seco y cortante en sus relaciones personales, como reacción ante dificultades económicas.

Por otro lado, ante estas mismas circunstancias, las personas con capacidad de Resiliencia ven en las crisis una oportunidad para usar su creatividad y su habilidad de resolver problemas.

Por ejemplo:

• El niño o niña resiliente, aún conviviendo con un padre alcohólico, puede desarrollar armoniosamente su capacidad de convivencia con otros adultos.

• El joven o la joven que posee la capacidad de superar retos, considera la dificultad en los estudios como un incentivo para esforzarse más y salir adelante.

• El adulto con problemas económicos pero con habilidad de resolver problemas, usa su creatividad y encuentra formas de salir a flote, sin perder la dulzura del carácter.


LAS CONDICIONES PARA QUE SE DESARROLLE LA RESILIENCIA

Las investigaciones que se han realizado en diversas regiones del mundo sobre cómo responden las personas ante los riesgos y la adversidad, demuestran que esta respuesta depende de la existencia o no de condiciones favorables, tanto personales como ambientales, que permiten el desarrollo de los procesos de autoprotección, resistencia y superación de situaciones apremiantes y adversas.

A estas condiciones favorables se les llama Factores Protectores. Los factores protectores son condiciones ambientales y/o personales que permiten el manejo apropiado de los riesgos y las dificultades, favoreciendo la resolución creativa de los problemas. Se requieren características personales y ambientales para facilitar los factores protectores de la Resiliencia.

CARACTERISTICAS PERSONALES

• Capacidad de control de los impulsos.

• Sentido de la generosidad y de servicio.

• Sentido del humor.

• Competencia en alguna destreza o habilidad; por ejemplo: ser bueno en manualidades o en lectura.

• Un ambiente afectivo libre de amenazas.

• Presencia de oportunidades de crecimiento personal.

• Acceso a servicios de atención para satisfacer las necesidades básicas.

Podemos identificar 3 fuerzas que promueven los factores protectores de la Resiliencia. Estas 3 fuerzas actúan armoniosamente para “construir” una personalidad segura y firme que sabrá responder apropiadamente ante las crisis y responder a estas como ante una oportunidad:

• Tener personas que se interesan por él o ella.

• Ser valorado (a) y respetado (a) por las obras personas.

• Poder tomar decisiones apropiadas.

En pocas palabras… la formación de un ser humano requiere de condiciones que favorezcan la capacidad para reaccionar positivamente, ante las crisis y circunstancias tensionantes o adversas.

La Resiliencia o capacidad de superar retos y resistir a la adversidad es una capacidad que puede desarrollar y fomentarse, tanto en el hogar como en la escuela y la comunidad.

Para favorecer el desarrollo de la resiliencia se requiere la promoción de factores protectores que se relacionan con características individuales y personales, de formación del carácter y crecimiento personal.
Los factores se identifican con 3 fuerzas facilitadoras de la Resiliencia:

• Tener personas que se interesen por él o ella.

• Ser valorando y respetado por las otras personas.

• Poder tomar decisiones apropiadas.

Estas 3 fuerzas pueden desarrollarse a través de la educación, tanto en la escuela como en el hogar. Los padres, madres y familiares adultos, la escuela, los maestros y maestras juegan un papel importante en el desarrollo de la Resiliencia de niños, niñas y jóvenes.

Autor: Manuel de J. Campos L Psicólogo

LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA NO SON MANUALIDADES

 

María Acaso, en su libro “La educación artística no son manualidades” (Editorial Los libros de la Catarata), en su particular búsqueda de nuevas formas de expresión, equipara el poder incitador de la imagen en nuestra sociedad del hiperconsumo con el lobo del cuento de los tres cerditos, y establece la caída de las Torres Gemelas como símbolo de inicio del siglo XXI debido precisamente al gran impacto visual de ese acto terrorista (esta misma imagen dio título a su anterior libro “Estas no son las Torres Gemelas”). Todas estas imágenes retocadas, imposibles, espectaculares en definitiva, que nos llegan a través del televisor, de Internet, del cine y de las revistas, nos rodean, nos hablan, nos incitan, nos dicen muchas veces lo que en palabras sería demasiado largo de contar, poco persuasivo, y puede que incluso políticamente incorrecto. Todas estas imágenes conforman un amplio y complejo lenguaje visual.

El problema es que nuestras casas, poniéndonos en la piel de los cerditos del cuento, se encuentran en grave peligro: no sabemos descifrar ese lenguaje visual si no es de forma parcial y superficial. Los publicistas, diseñadores y demás conspiradores son muy conscientes de ello y tratan de aprovecharlo (para que compremos, para que votemos, para que deseemos ser de una manera u otra). El arte contemporáneo utiliza el mismo lenguaje, “las mismas armas”, los mismos soportes tecnológicos, tanto que a algunos les parece que el límite entre el arte y la publicidad es difuso. El arte puede tomar la iniciativa de enfrentarse o denunciar los abusos y mentiras virtuales del discurso dominante. La paradoja reside en que si este tipo de arte minoritario no aparece en los medios, no tiene visibilidad, no existe, y si aparece en los medios, entonces entra a formar parte del espectáculo.
La educación artística, con razón afirma la autora, tiene el potencial de enseñarnos a analizar de forma crítica el lenguaje visual, a leer esas imágenes, e incluso a despertar nuestra conciencia social. Pero aquí otro lobo asoma las orejas, y el morro… En este caso, se trata de lo que la autora denomina la pedagogía tóxica y cuya definición, tal vez un tanto exagerada, o tal vez irónica, es: “un modelo de educación que tiene como objetivos: a) que los estudiantes formen su cuerpo de conocimientos a través del conocimiento importado y b) sean incapaces de generar conocimiento propio” (basta acercarse a la realidad docente para darse cuenta de que son muchos los profesores que sí reflexionan sobre su forma de enseñar y que sí tratan de contrarrestar este modelo tóxico). María Acaso ofrece una revisión histórica de los sucesivos modelos de educación artística, que nos permite llegar a la conclusión de que hoy en día se mantiene la visión errónea de que el papel central del proceso artístico lo ocupa el productor de la imagen y no el espectador. Ésta sigue siendo una asignatura maría, que mira con recelo al arte contemporáneo, y que no incorpora las nuevas tecnologías a las aulas.

La mayoría de los estudiantes de Bellas Artes acaban siendo profesores. Sin embargo, no hay ninguna asignatura a lo largo de la carrera que tenga que ver con la enseñanza. Estos alumnos, al no saber cómo enseñar, acaban reproduciendo ese modelo tradicional e inefectivo de enseñanza. Como afirma Acaso, la razón de esto es que lo “guay” es ser artista, no profesor. La figura del docente, en ésta y en cualquier otra materia, se encuentra fuertemente desprestigiada.

Sin embargo, los museos, y poco a poco también las escuelas, se están despertando y enderezando frente al peligro: podemos citar como ejemplo el método educativo con más vigencia en la actualidad, el método del Pensamiento Visual (o Visual Thinking, ideado por investigadores del MoMA), que mediante sus unidades didácticas busca “convertir a los observadores noveles en observadores autosuficientes”. Éste y otro tipo de programas similares son posibles gracias a la figura emergente y crucial del educador, que guía a los grupos escolares o a los visitantes de una exposición “en el tránsito de la contemplación a la comprensión de la obra de arte” (lo mismo es válido también para cualquier otro tipo de material visual), sin dejar de lado por supuesto la expresión de los sentimientos o del goce que puede generar la experiencia artística.

Según la propia autora, este libro va dirigido a sus alumnos de Bellas Artes, aunque puede serle útil a cualquier persona que tenga que enfrentarse a la situación de tener que enseñarle algo a alguien, y por lo tanto incorpora una propuesta práctica, el “currículum-placenta”, basada en las reflexiones de la investigadora norteamericana Elizabeth Ellsworth.

No se trata sólo de descifrar los propósitos ocultos de la publicidad, ya que estamos rodeados de información visual, y si no, fíjese en la habitación en la que se encuentra, o en la vestimenta que lleva puesta: ¿Qué ve?… ¿Qué le hace pensar eso?

Johanna Pérez Strand (Educadora y coordinadora de programas educativos sobre Arte y Patrimonio en colegios e institutos de la Comunidad de Madrid.)

Manuel y sus dibujos




Un día Manuel estaba dibujando en su habitación, le encantaba dibujar todo los días y todo el día estaba dibujando. El decía que quería ser caricaturista.

Un día se levanto quería dibujar un delfín pero no pudo y intentaba y intentaba y no podía. Su talento de dibujar se fue de repente el se sentía muy triste y lloraba.

Un día miró por la ventana y vio un mago, salió de su casa y fue a ver al mago. Manuel le dijo:

-¡Hola!

-Hola-contesto el mago

- ¿Quien eres?-dijo Manuel

-Soy el Mago de los deseos –Contestó- ¿Tu quieres un deseo?

-Si- Contestó Manuel

-¿Cual es?-Dijo el mago

-Perdí mi talento para dibujar, es lo que más amo. Quiero que me devuelvas mi talento-dijo Manuel

El mago dijo sus palabras mágicas y le devolvió su talento. Manuel le dio las gracias.

Manuel se sintió muy feliz y siguió dibujando sin parar.

Fin

Marcelino el descubridor



Vivía en un lugar, de cuyo nombre no me puedo acordar. Pasaba las horas encerrado y delante de un encerado, un niño de cabellos largos y con cuatro guisantes en cada mano.

Con ellos pretendía calcular de qué color se pone un zapato blanco si lo pones en una tartera a fuego lento un rato. Cogió con una sola mano los ocho guisantes y se descalzó, dejó caer los guisantes en uno de sus zapatos y los agitó, sin mirar echó los guisantes en la tartera y después el zapato también.

Todavía con los ojos cerrados, la tartera tapó y apretando los dientes hasta cien contó. Según él, lo importante era calcular un número mágico que saldría de la inteligencia de los guisantes, sería suficiente para averiguar el color del zapato.

En una esquina del encerado había dibujado minutos antes un pequeño arco iris, un arco iris especial de unos treinta colores, al lado de cada color escribió un número, del uno al treinta por supuesto.

Mientras se cocinaba su zapato, sacó de uno de sus bolsillos otros ocho guisantes, los metió en una caja y, al azar, sacaba una y otra vez entre los dedos una cantidad de ellos. Cuatro, dos, siete, dos de nuevo, tres, cinco, uno y cuatro.

Escribió separadamente esas cantidades en el encerado y, también al azar, situó entre los números los cuatro signos aritméticos más usuales. Cuatro más dos, más siete, menos dos, más tres, por cinco, más uno y todo ello entre cuatro. Diecisiete con setenta y cinco.

Escribió ese número subrayando con fuerza y, sonriendo, dijo en voz alta, “rojo melocotón”. ¡El zapato saldrá rojo melocotón! Notó enseguida cierto olor a quemado y, cogiendo un trapo que tenía para borrar la pizarra, destapó la tartera.

-¡¡Bingo!!, grito, -he acertado.

El pequeño Marcelino, una vez más, soñaba sus descubrimientos cuando se quedaba dormido en clase. Al despertar no existía ni un zapato rojo melocotón ni ocho guisantes dentro de una tartera pero, aunque no está bien dormirse en clase, sí está bien soñar que eres un gran descubridor o descubrir que eres un gran soñador.

Fin

Mis manos son pequeñas



Dicen mamá y papá que antes de que yo llegara a esta tierra, sólo era un sueño, un sueño bonito y brillante, un sueño dulce y apacible que venía a arrullarlos cada noche para hacerlos despertar contentos.

Dicen el abuelo y la abuela que antes de que yo llegara a esta buena tierra, sólo era luz … luz de estrellas brillando en lo más alto del firmamento, luz de estrellas viajando libre por el universo, luz que cumplía deseos y hacía sonreír a todos aquellos que saben que mirar al cielo es el mejor remedio para soñar despierto.

Dicen el tío y la tía que antes de que yo llegara a esta enorme tierra, era yo un ángel de alitas plateadas y aureola dorada dando piruetas entre las nubes, haciendo sonreír al niño Dios y ayudándole a poner arcoiris sobre los cielos grises de alguna enorme ciudad.

Dicen mi hermano y hermana que antes de que yo llegara a esta bella tierra sólo era un deseo, uno de esos especiales que sólo se pueden pedir en los cumpleaños, dicen que era yo como la flamita de esas velitas, como esas chispitas que no se apagan, que era yo algo que todos pedían, que todos querían, algo con lo que todos soñaban.

Ahora estoy aquí, y no recuerdo haber sido un lindo sueño, ni luz de estrellas o angelito travieso, ni tampoco un deseo … estoy aquí y soy demasiado pequeño para este mundo tan vasto e inmenso … pero luego sonrío… ¡y todos, pero todos sonríen conmigo!

Y me doy cuenta de que puedo iluminar el mundo entero si me río. Sé que mis manos son pequeñas, que hay muchas cosas que aún no son capaces de hacer, pero pueden tomar tu mano, acariciar tu rostro y revolver tu cabellera … sé que mis manos pequeñas pueden curar la tristeza.

¡Ahora me doy cuenta! ¡si soy luz de estrellas, soy un sueño que se hace realidad, un deso cumplido y un angelito travieso de manos pequeñas que vino a este mundo para esparcir felicidad!

Fin

La creatividad como forma de vida

 
 
 
No es casualidad que muchos de los primeros indicios de racionalidad de nuestros antepasados Fueran artísticos. La creatividad no es privilegio exclusivo de los elegidos. Somos creativos porque somos seres humanos. Si nacemos con estas capacidades adquiridas de forma innata, ¿por qué renunciar a ellas?

Los actos de nacer y morir son, desde un punto de vista metafísico, absolutamente individuales. Puede haber un ginecólogo ayudando en el parto, o un acompañante al lado de un enfermo agonizante, pero su función es de simple ayuda o acompañamiento. Lo que supone nacer o morir, desde el punto de vista existencial, atañe a una sola persona. Son, tal vez, los actos más íntimos de nuestra vida, los que nos pertenecen exclusivamente a nosotros. Los actos de nacer y morir son individuales. Entre un acto y el otro se extiende un periodo de tiempo de duración indeterminada que denominamos vida. Erich Fromm escribió que, durante la vida, el ser humano se siente siempre impulsado a trascender la propia individualidad, a superar un proceso de individuación que conduce a la soledad y al aislacionismo.

Vivir encerrado en el propio mundo, aislarse en uno mismo, vivir sin trascender la propia identidad puede sumir a una persona en la locura, la tristeza o la depresión. No afirmo que no sea posible estar bien con uno mismo, sino que es imposible estar únicamente con uno mismo. Nacer y morir son actos individuales, mientras que vivir es lo contrario: es trascender la identidad, superar la individualidad con la que nacemos y morimos. Para superar ese proceso de individuación, las personas disponen de dos mecanismos. Uno es el amor. El otro, su capacidad para crear. Pero el hombre precisa de algo donde proyectarse para trascender su propia identidad. Durante la vida hallamos dos tipos de ese algo donde proyectarnos: otras personas y objetos físicos, cosas. Así pues, las personas son los sujetos donde se proyecta el acto de amar, y las cosas son los objetos donde se proyecta el acto de crear.

Es interesante observar que los actos de amar y crear no pueden intercambiarse con sus respectivos objetos sin caer en la locura o la inmoralidad. No tendría sentido amar una cosa, sería irracional; del mismo modo, no sería ético o aceptable utilizar a una persona con fines creativos, porque crear supone transformar el aspecto, apariencia, modo, función o sentido de un objeto. Y eso no es algo que pueda hacerse sobre una persona sin atentar contra su identidad. De este modo vemos cómo personas y objetos, las cosas que nos rodean, son susceptibles de ser amadas o de ser transformadas mediante la creatividad.

Crear y pensar. Es curioso cómo los antropólogos e investigadores denominaron homo sapiens al homínido que adquirió sabiduría o razón para, finalmente, devenir hombre. En cambio, los actos creativos de nuestros antepasados se bautizaron como arte prehistórico, situándolo, de este modo, como una consecuencia de la razón, de su cerebro, de su evolución intelectual. En otras palabras: razón, primero, y arte, después. No debe de ser una casualidad que muchos de los primeros indicios de racionalidad en nuestros antepasados milenarios sean artísticos. Y sin embargo, pensamos que la razón fue lo que convirtió en creativa a nuestra especie. Sin haberse afirmado de forma directa, parece como si crear fuese una consecuencia de pensar. ¿No podría ser al contrario? ¿No podría el cerebro del hombre haber evolucionado a partir de sus actos creativos? El hombre amó y procreó para la conservación de su especie, y, movido por el mismo deseo de trascendencia individual, tomó los objetos que había a su alrededor y los transformó. Necesitó imperiosamente, llevado por una misteriosa fuerza, crear con ellos algo distinto.

Imaginemos el primer acto creativo de la historia de la humanidad (si es que tiene sentido imaginar que hubo un primer acto creativo). Un mono siente un deseo de crear. Supongamos que toma una piedra y la pone sobre otra sin más objeto que transformar su realidad, no para atraer a una presa. Lo ha hecho con el único objeto de dar salida a una necesidad interior que pide fluir hacia fuera, para reconocerse en su entorno y dejar su huella en el mundo.

Cuando ya ha puesto una piedra sobre otra, el mono se interroga a sí mismo. Se ve obligado a formularse una pregunta que surge a consecuencia de su propia acción creadora: ¿qué es esto? Entonces, sólo entonces, piensa. Su acto creativo provoca una incógnita. Y las incógnitas, como bien se sabe, son el primer paso de una conexión. Esto es, de completar un proceso mental. Ese proceso mental, finalizado con éxito, es la lógica que hoy nos gobierna.

¿Por qué explico todo esto? Porque hay una tendencia generalizada en la población a pensar que uno mismo no es creativo, que la creatividad es una facultad reservada para unos pocos genios. El resto, los comunes mortales, hemos de limitarnos a admirar sus obras artísticas o sus descubrimientos.

Nada más lejos de la verdad. La creatividad es un rasgo inherente a la condición humana. No es que podamos ser creativos, es que somos creativos porque somos seres humanos. La necesidad de conectar con el exterior, de dejar la huella en el mundo fue, sin duda alguna, el detonante de la razón. Fuimos creativos antes que racionales. Nuestro sistema cerebral es creativo de nacimiento; la lógica la aprendemos mediante la enseñanza. El problema es que la vida en sociedad precisa de rutinas para garantizar su eficiencia. Si todos cruzásemos la calle de modo creativo, la seguridad vial sería un caos. En las empresas y en las profesiones sucede algo parecido: es preferible aplicar protolocos conocidos que dejar al individuo un campo libre de actuación que provoque errores o pérdidas. Se permite aplicar la creatividad sólo en campos y tareas donde la sociedad o la empresa no se vean perjudicadas. El problema, entre otros, es que cada vez hay menos campos donde nuestro modo de actuación no deba ser automatizado.

Nacemos creativos, y vamos, mediante el aprendizaje progresivo de la lógica y el desarrollo de la eficiencia como especie, olvidando que lo somos y perdiendo las habilidades creativas.

El juego y el tiempo libre en el entorno familiar y social.



No podemos obviar los diversos ámbitos en los que se desarrolla la vida del infante, y de qué forma éstos condicionan el conjunto de su tiempo, de sus espacios y de su entorno social.

El tiempo libre de los pequeños lo determina, y en gran medida lo condiciona, la misma vida de los adultos: la organización familiar, la estructura familiar y los tiempos de los adultos.

Un tiempo condicionado también por el entorno social, urbanístico, los recursos económicos, los medios de comunicación y las expectativas familiares entre otros.

Sin embargo, sea cual sea nuestro marco social o estructura familiar, tenemos a nuestro alcance un sinfín de oportunidades de ofrecer a nuestros niños y familias un espacio de ocio constructivo, educador y potenciador de las cualidades del individuo.


Fuera de casa
  • Salidas a espacios naturales.


Los parques, plazas, paseos y playas, son un entorno potencial de disfrute y aprendizaje familiar. ¿Y por qué digo familiar? Porque es importante que los pequeños aprendan a participar del tiempo de ocio de los padres y madres. Es positivo buscar lugares comunes de disfrute, no sólo emplazamientos infantiles, lugares que promuevan el intercambio y que provoquen preguntas en el niño. A veces nos limitamos a cumplir la función de cuidadores cuando salimos de casa, pero podemos aprovechar éstas salidas eligiendo espacios diferentes que nos relajen y nos hagan disfrutar tanto a los mayores como a los pequeños: un paseo por la playa, o por el monte, un día de cálido otoño, será para nuestros hijos un gran descubrimiento. Preguntas, curiosidad, olores, diversas texturas al alcance de la mano y, como peligro,… alguna caída sin importancia. Elijamos lugares donde puedan experimentarse bajo nuestra cariñosa y atenta mirada: ¿cuánto me puedo separar de mis padres sin que me llamen?, ¿esto pincha?, ¿qué es eso que suena?,…la hierba está hecha de diferentes plantas… ¿cuántos tipos de árboles hay?

Disfrutemos de poder descubrirles el mundo. Cada pregunta será una oportunidad para conocer a nuestros niños y plantear cuestiones más profundas, incluso podemos intentar corregir algún mal hábito o conducta jugando con ejemplos que sean claros para ellos, recordemos que suelen comprender muy bien las enseñanzas de las fábulas y cuentos.

“Cacería de especímenes”: mientras disfrutemos de éstos espacios naturales podemos proponer un juego muy sencillo. Consiste en convertirnos en investigadores y capturar diferentes especímenes que estén a nuestro alrededor. Haremos una lista de cosas que tienen que ser encontradas: dos hojas rojas, una piedra marrón, una concha blanca, 5 palitos diferentes…, al llegar a casa podemos clasificarlas, pegarlas, hacer un collage o guardarlas como recuerdo de un día muy divertido.

Recordad que también hay un tiempo para descansar, para relajarnos, escuchar sonidos, y observar en calma lo que nos rodea. El tiempo de descanso es fundamental en una tarde de ocio, y nos enseña a estar en compañía comprendiendo que hay un momento para cada cosa.

  • Salidas culturales
Un aspecto a tener en cuenta es no limitarnos por el hecho de tener un niño en edad infantil, podemos acudir con ellos a museos, conciertos, teatro, danza, etc. Será una experiencia inolvidable. No es necesario que el pequeño comprenda todo lo que sucede. Podemos explicarle qué es lo que vamos a hacer y cómo para que pueda anticiparse a los acontecimientos y reducir el estrés que le provocan las nuevas situaciones. Estar atentos y darles la opción de retirarnos si vemos que la experiencia no es de su agrado: el ruido le molesta, las caras le asustan…, no hay que forzar éste tipo de vivencia, sólo hay que habilitar que suceda. Simplemente posibilitar el conocimiento de diversos ámbitos, de personas distintas, de diferentes ambientes sociales, harán que nuestros hijos crezcan interesados por un mundo que les ofrece un sinfín de oportunidades. Abramos su abanico de conocimientos, ofreciéndoles oportunidades para descubrir sus propias capacidades, acompañándoles en el proceso de descubrimiento de todo lo que les rodea, y a su vez utilicemos éstos momentos para educar en los valores que consideremos importantes.

“La magia de la memoria”: Al llegar a casa podemos investigar cómo fue la experiencia planteando un dibujo de lo que más nos ha gustado o lo que no, que nos causó más sorpresa?, nos asustamos?, qué nos gustaría cambiar…

Y si todas estas actividades podemos hacerlas en compañía de otros niños de la familia o amigos aún mejor; ya que a veces los pequeños sólo se relacionan con sus iguales en la escuela. Es enriquecedor para ellos poder conocer e interactuar con otros niños de diferentes edades.


En casa


Estimular a nuestros hijos es importante, recordemos también que aprenden más de lo que hacemos que de lo que decimos, y por esto el ambiente que tengamos en la casa es fundamental en su aprendizaje. Libros a su alcance, música, y un espacio de juego propio dónde liberar su imaginación. Los pequeños también deben aprender a jugar solos, a nutrir su tiempo libre de su propia inventiva, más allá de la tv, u otros juegos que realmente de interactivos tiene muy poco.

Materiales como pinturas, folios A3, plastilina, módulos de construcción, son imprescindibles en el espacio de juego. Una forma de activar su imaginación es por medio del “Gran Cajón de Tesoros”, les dará oportunidades para buscar sus propias maneras de estimularse, jugando con ellos mismos, sin el constante llamado de atención a los padres.

“El Gran Cajón de Tesoros” consiste en una simple caja de cartón o del material que prefieran, donde ir guardando tesoros que vallamos encontrando, sin incluir juguetes tradicionales. Objetos naturales que resulten interesantes: piñas, castañas, conchas, distintos objetos de diferentes materiales, una cuchara, un botecito de plástico, frasco de perfume, rollo de papel, latas cerradas conteniendo arroz, judías o pequeñas piedras, colador de té, tapaderas, timbre de bicicleta, cazo, llavero, cencerro, campanilla, trompeta… etc. La multiplicidad de objetos heterogéneos con los que jugar y crear asociaciones nuevas y diferentes, estimulará su capacidad de concentración, la creatividad, disposición y aptitud para aprender solo e investigar un mundo más pequeño pero no menos complejo.

Cocinar con ellos en casa es otra forma de implicarnos en su tiempo de ocio y enriquecer la comunicación con nuestros hijos.

Opciones extraescolares.

Y por último las opciones de actividades extraescolares, con las que de forma más organizada nutrimos tanto las expectativas de nuestros hijos como las nuestras. Es importante ir captando los intereses de nuestros niños y, si tenemos la posibilidad, ofrecerles aprendizajes sobre materias que no se realizan en el ámbito escolar.

Pero recordemos que tiempo libre es tiempo de alegría, de gratuidad y diversión, de libertad, generosidad y responsabilidad, tiempo para sociabilizar y descubrir diversas formas de expresión humana, tiempo libre es tiempo de amistad y autoconocimiento. Toda aquella actividad que cumpla éstas premisas será una actividad de tiempo libre útil y nutritivo que ampliará nuestra concepción del mundo y nos capacitará para convertirnos en adultos felices, capaces de buscar la propia plenitud y bienestar.

Adriana Pazos Otton

La escuela, la familia y la máquina de hacer lectores


Yolanda Reyes, escritora y pedagoga colombiana, señala que cuando un chico dice ¡Odio leer!, en realidad no se trata de un gusto, una elección o una preferencia, sino más bien de las malas experiencias y de los encuentros desacertados con la lectura, desprovistos de motivación y riqueza.

Seguramente, ese chico solo accedió a lecturas aisladas y esporádicas, de selecciones improvisadas y poco adecuadas. Ese sería nuestro pronóstico.
Veamos en detalle.

No somos lectores naturales. Nos hacemos lectores porque nos leen, porque vemos leer a los adultos que nos rodean, porque vemos libros y nos tientan y porque nos enseñan a poder leer.

Entonces, nos hacemos lectores no solo por la escuela sino también por los papás y las mamás, por los abuelos y los tíos y hasta por los hermanos mayores.

Nos hacemos lectores porque nos enseñan a leer en la escuela y porque mamá nos enseña a hacer una torta contándonos paso a paso el procedimiento.

Papá nos marca un chiste en el diario para compartirlo y la abuela nos cuenta cómo se enamoró del abuelo. Mamá viene con el libro en la mano a la cama e inventa una historia diferente inspirándose en los dibujos.
Nos hacemos lectores cuando miramos juntos una película y la comentamos hasta el cansancio, visitamos una librería y nos quedamos horas, aun si no vamos a comprar nada.

O cantamos una canción que sabemos de pe a pa. En definitiva, convertirnos en lectores es un proceso complejo en el que influyen muchos condicionantes y en el que la escuela es solo una parte.

Continuar en casa la formación del lector se da en cada escena donde la palabra tiene un lugar primordial, la comunicación, el intercambio.

Solo así enriquecemos nuestras posibilidades expresivas y extendemos al infinito nuestro vocabulario. No porque esté bien hablar bien, sino porque más herramientas para decir son más herramientas para ser y pensar.

No hay duda entonces: leer con los chicos cotidianamente refuerza el contacto con los textos, fortalece vínculos y prepara el camino de un incipiente camino lector.

Sabiendo que los adultos que promueven verdaderamente la lectura en los niños no regalan libros y los ofrecen cual golosinas, sino que leen con ellos, comparten la lectura, los diálogos posteriores y se comprometen.

IMPULSANDO LA LECTURA

Niños de 9 a 12 años

A esta edad, la mayoría de los chicos puede leer de modo independiente. Éste es un buen momento para que usted los motive y entusiasme con la lectura. Aunque ya son “mayores”, muchos niños disfrutan cuando los adultos les leen en voz alta y cuando comparten actividades y juegos con su familia.

Estas son algunas cosas que usted puede hacer para ayudarlos a desarrollar habilidades y a disfrutar de la lectura y de la escritura: Muchos chicos (y padres también) consideran que la lectura es algo “serio” y quizás “aburrido”.

Rompa con esta manera de concebir la lectura, permitiéndose disfrutar junto con ellos un libro de chistes, una historia contada con acertijos o un material escrito con sentido del humor.

Deje a su disposición diarios y revistas de actualidad para que las hojeen y si desean las lean. Continúe leyéndoles libros en voz alta. Proponga que lean a los hermanos o niños menores de la familia.

Cuando pasean, propóngales entrar a una librería. Exploren juntos la sección de libros para jóvenes. Pídale al encargado que le sugiera libros y revistas que sus hijos puedan disfrutar.

Establezca pautas para acotar el tiempo que sus hijos ven televisión para que hagan otras actividades. Pero nunca use la TV como premio por haber leído, o castigo por no haberlo hecho.

Propóngales leer libros basados en películas que hayan visto o viceversa. Ayúdelos a encontrar distintos motivos para escribir. Pueden ocuparse de escribir listas, mensajes, cartas, mensajes de correo electrónico.

Adolescentes

Aunque ya sepan leer, para los adolescentes puede ser una experiencia muy rica escuchar a un adulto leer o compartir una lectura.

Esto les permite:
• aprender sobre las palabras y el lenguaje,
• desarrollar sus capacidad de escucha,
• ampliar su vocabulario,
• relacionar escenarios, personajes y tramas con sus propias experiencias,
• aprender sobre diferentes temas,
• reflexionar sobre comportamientos y costumbres,
• mejorar sus propias habilidades como lectores,
• sentirse motivados para leer descubrir qué autores y qué estilos les gustan.

Sugerencias para seleccionar material de lectura

Si los chicos están interesados en noticias y temas de actualidad, léales editoriales y artículos de diarios y revista.
Los adolescentes están en la etapa de definir lo que los hace únicos como individuos y están aprendiendo a encontrar su lugar en el mundo.
Propóngales compartir novelas con personajes que vivan el reto de crecer.
Los adolescentes cuestionan la autoridad de los mayores. Compartan cuentos y novelas con estas temáticas. Los adolescentes están luchando por ser independientes, pero al mismo tiempo disfrutan del contacto con su familia.
Léales sus propios libros favoritos y otros libros que ellos mismos elijan. Los adolescentes están aprendiendo gradualmente a pensar de manera abstracta y a comprender y respetar puntos de vista diferentes a los suyos.
Compartan libros que los ayuden a ver el mundo mucho más allá de sus experiencias diarias. Compartan materiales con información sobre carreras, cursos y proyectos para el futuro.

Sugerencias para la lectura en voz alta

Adecue los momentos y horarios para la lectura.
Puede proponerles espontáneamente leer juntos: “Acabo de leer lo que dijo x persona sobre el partido de fútbol de anoche. ¿Puedo leértelo?” No los obligue a expresar sus puntos de vista sobre lo leído, si no lo desean. A esta edad es perfectamente normal que quieran mantener en privacidad algunas cosas.
Varíe el menú de lectura y ofrezca desde la lectura más ligera hasta textos que generen una reflexión más profunda.
Fomente la conversación al hacer preguntas abiertas que no tienen respuestas correctas ni incorrectas, sino que, por el contrario, invitan al pensamiento y al aprendizaje.
Por ejemplo, ¿qué pensás sobre . . .?, ¿cuál es tu opinión sobre…?, ¿cuándo te diste cuenta de …?

www.leer.org/Recursos-Educativos/Padres

sábado, 25 de febrero de 2012

EL JUEGO

El juego es lugar de expresión de fantasías, conflictos y sentimientos. Es comunicación y pensamiento. Jugar es conocerse a si mismo y descubrir el mundo que nos rodea. El juego estimula todos los sentidos, enriquece la creatividad y la imaginación.


¿ES CIERTO O NO?

La tecnología educativa no nace con el uso de la computadora en el aula. Una mirada nostálgica al uso del pizarrón y la tiza nos permite reencontrar la trascendencia de la tarea docente y la convicción de que no hay recurso, por eficiente que sea, que reemplace la mirada, la voz y los sueños de los maestros.

¿Quien soy, Quien estara siempre a mi lado?
Siempre vieron mi fondo negro. Alguien sugirió que si me pintaban de verde, la vista de los alumnos estaría más descansada. Tal vez. Las tizas me recorrieron siempre hasta lo que la altura de los docentes lo permitía.

De tantos cálculos combinados y análisis sintácticos escritos en mi piel rugosa queda sólo el polvo blanco que el borrador dejaba caer en cada cambio de hora. El maestro que se atrevía a dibujarme un paisaje, con todos los detalles y las tizas de color de que disponía, encendía siempre los ojos de los más chicos.
 

Ecuaciones, abecedarios y reglas ortográficas. Poesías, oraciones unimembres y cuadros sinópticos. La tabla del 7, las regiones geográficas y los problemas de regla de tres simple. Cada hora un tatuaje distinto sobre mi piel rugosa. Fecha y fechas. Números de ejercicios y "Hoy es un día nublado" con la cara aburrida de un sol casi tapado por un nubarrón gordo.
Siempre listo y en silencio. ¿Quién más que yo supo la intimidad de cada clase? Alumnos preferidos y denigrados. Preguntas curiosas. Gestos casi heroicos en el ejercicio de la docencia. Pero también vi alumnos humillados y muchos llantos en un rincón escondido de¡ aula. Risas. Promesas de un año lectivo intenso y aprovechado al máximo. Objetivos perfectamente logrados. Otros años vi los mismos ejercicios de¡ año anterior copiados de la misma carpeta didáctica con la misma cara de aburrimiento.

Muchachas jóvenes ensayaron sus letras de maestra con pulso tembloroso y animado a la vez. Buscaban la caligrafía que sólo les daba mi amplia superficie. "¿Por qué todos los maestros tienen la misma letra en los pizarrones?", preguntó alguna vez un petiso de flequillo rebelde sin lograr una respuesta convincente de su maestra. Yo tampoco la tenía.
¿Debo decir que mi nombre proviene de una familia de prosapia relacionada con la geología? ¿La geología? Sí, señor.
Algunos dicen que la palabra pizarra proviene del latín fissus: hendido, abierto y otros comentan que viene del vasco (pizarri).

Atribuyen la primera etimología al hecho de que las pizarras suelen encontrarse en suelos trastornados donde forman capas que alternan, en general, con lechos de gres. Encierran con frecuencia gran cantidad de restos orgánicos fósiles. Resisten al aplastamiento, a los agentes atmosféricos, al fuego de los humos ácidos, al aire marino.

A fines del siglo pasado el Diccionario Enciclopédico Hispano Americano de Literatura, Artes y ciencias, editado en Barcelona en 1894, decía que la pizarra, entre otras varias acepciones era un "trozo de este tipo de roca oscura algo pulimentado, de forma rectangular y ordinariamente con marco de madera, en que se escribe o dibuja con yeso o lápiz blanco".

El pizarrín, por otra parte, era una barrita de lápiz o de pizarra que se usaba para escribir o dibujar en las pizarras de piedra.
Su prima hermana, la tiza, mi socia inquebrantable, era ya en el siglo pasado sinónimo de escritura y magisterio: en las academias y escuelas se le daba la función de "lapicero", es decir, el de elemento de escritura sobre superficies más amplias que el de la hoja del estudiante. Se le solía llamar también "Clarión".

Las condiciones que se exigían a la tiza o clarión, que en aquella época se elaboraban con procedimientos cuasi artesanales, eran "que se borre fácilmente y que a pesar de esto tenga la suficiente consistencia para poder escribir con ella, que señale bien sin hacer esfuerzo alguno y sin arañar el encerado ... " (¿Pasarán muchas tizas de hoy en día estas pruebas de calidad?) Para conseguir estas propiedades debía estar "exenta de arenilla y caliches". Se preparaba el polvo con tierra arcillosa blanca, mezclada con distintos minerales de los que no podía faltar el yeso. Una vez preparada se podía ya amasar con agua hasta formar un barro espeso con el que se hacían las barritas.

Lo mío es menos erudito y mucho menos geológico. Me llaman pizarrón, por lo general, en las Antillas, en Argentina, Uruguay y Venezuela.

Me dicen también "encerado" y soy a menudo un cuadro encerado (aunque no lo crean, en algunas partes soy de hule o lienzo barnizado de negro) y, la más de las veces, soy de madera pintada.

A comienzos de este siglo muchas aulas estaban rodeadas por hermanos míos. Es decir, no ocupaba solamente el lugar de privilegio al frente de la clase, sino que también ocupábamos las paredes laterales del aula. ¿Para qué tantos pizarrones? Los nuevos tiempos exigían bastante trabajo de los chicos y mayor actividad del alumno. Para eso yo era una herramienta fundamental, y tenerlos ocupados en prácticas de cuentas o dictados a muchos alumnos a la vez, era una costumbre muy frecuente, ya que en los laterales de las aulas podían ubicarse muchos chicos que practicaran dictados, multiplicaciones o divisiones por tres cifras. Lo que fuera...

Y aquí me ven, todavía disfruto de buena salud. ¿Que la tecnología me puede desplazar? No lo creo. Ahí tienen, para botón de muestra, a mis sobrinos electrónicos. A mis primos de fórmica, para que las tizas descansen un poco y para que trabajen los plumones. Allí andan dando vueltas otros que permiten tener copia en papel de lo que se ha escrito sobre ellos.
 
¿Tizas digitales? ¿Encerados de vidrio? Quién sabe. Hacia allá vamos. Nosotros somos lo de menos porque... ojo... lo que es ¡reemplazable es quien escribe sobre nosotros. Aquí no pueden faltar alumnos. Y.. por más que algún tecnólogo quiera reemplazarlos, no pueden faltar los docentes. De ellos, por ellos y para ellos es todo nuestro trabajo. Nosotros somos testigos mudos de lo que ellos hacen. No tenemos palabras ni ideas. No somos el centro de sus universos. Lo son ellos. Por más chips y pantallas de cristal líquido que nos instalen. Lo más importante seguirá siendo el color de sus sueños sobre cualquiera de nosotros. Y esos sueños brillan tanto sobre una pizarra descascarado como sobre un monitor de última generación.

No habrá corazón digital que lo reemplace.

sábado, 18 de febrero de 2012

10 CONSEJOS PARA EDUCAR A UN HIJO

1 Los padres deben educar la voluntad de los hijos y sus sentimientos. Preparar a un hijo para la vida no es satisfacer todas sus voluntades y todos sus caprichos.

 Enseña a tu hijo a renunciar y a oír
No impongas la renuncia, pero llévalo a aceptarla libremente.

Señala la razón del renunciar, su valor y necesidad para la vida.

Si no aprende ahora a decir no a lo permitido, luego no sabrá decir no a lo prohibido.

El exceso de mimos echa a perder a los niños; los hijos muy mimados sufren mucho en la vida. Vivirán siempre alterados e inseguros.

El exceso de mimos y de censuras, críticas y castigos es la principal causa de inseguridad en los jóvenes. Los grandes hombres de la historia soportaron pruebas y privaciones en la vida. Poco se puede esperar de los hombres que nunca supieron lo que son privaciones, renuncias y sacrificios.

Los que reciben todo en la infancia no sabrán dar nada como adultos.

2 La cólera es nociva para la educación de los hijos. La ira nos lleva a decir palabras sin pensar y a actuar irreflexivamente.

El hablar sin pensar y el actuar sin reflexionar pueden lastimar, herir, ofender y llevar a cometer injusticias.

Habla con tu hijo con calma y ten actitudes ponderadas.

 La cólera, la ira, la falta de dominio pueden hacer que se cometan desatinos.

Muchos padres, llevados por la ira del momento, hieren el corazón de los hijos con palabras semejantes a éstas:

"Tú no sirves para nada." "Maldita la hora en que te engendré." "Tú eres la vergüenza de la familia." "Tú no vales nada." "¡Tú eres un hijo indigno! "

Después, cuando estás en calma, reflexionas y te arrepientes. Pero será demasiado tarde. Las palabras ya fueron dichas y el corazón de tu hijo ya fue herido.

 Piensa antes de hablar y reflexiona antes de actuar.

 A un corazón herido siempre le queda una cicatriz.

No hables sin pensar y sin medir el alcance de tus palabras.

 No hagas un gesto sin medir las consecuenclas.

Tu hijo es un tesoro que merece todo el amor, respeto y cariño; es un tesoro de la vida entregado en las manos de los padres.

 3 El secreto que un hijo confía al padre o a la madre debe ser como una piedra lanzada al mar. Se esconde en el fondo, nadie la ve, descubre, conoce.

Sé siempre discreto, guarda en lo profundo del corazón el secreto de tu hijo. La confianza, una vez. perdida, difícilmente se recupera.

Un joven comienza a desorientarse desde el momento en que pierde la confianza en sus padres. Mientras los hijos confíen en los padres, tendrán siempre una luz que los ilumine, una guía que los conduzca y, una brújula que los oriente.

4 La mejor escuela de la vida es el ejemplo de los padres. Los hijos precisan más los ejemplos que las enseñanzas.

Los padres no les pueden exigir virtudes y cualidades que ellos no tienen. Vigilando sus propias obras, los padres estarán construyendo la moral de sus hijos. ¿Qué ejemplos les das? ¿A ti te gustaría que tus hijos hicieran lo que tú haces?

5 La misión de los padres es orientar, esclarecer, amar, comprender, incentivar. Actuar así es darle la oportunidad a tu hijo para que se afirme en la vida. El amor que los hijos reciben de los padres y la confianza que éstos depositan en ellos es para los jóvenes un seguro amparo de vida.

6 El desahogarse es una necesidad psicológica de toda persona. Tu hijo muchas veces está psicológicarnente agobiado y siente la necesidad de desahogarse. Precisa decir lo que siente.

 Escucha con paciencia y benevolencia su desafío, aunque hable en forma agresiva e irritada.

Aprende a escuchar con paciencia y atención el desahogo de tu hijo y evitarás muchas discusiones, desavenencias y contrariedades.

Deja que tu hijo diga todo lo que siente y, cuando esté en calma, estará en condiciones de razonar y reconocer el error.

Comparte las dudas, angustias y problemas de tu hijo y él será tu amigo.

7 Saber escuchar en silencio es una virtud que los padres también deben tener. Antes de contradecír a tu hijo, escucha, analiza y trata de comprender lo que él quiere decir. Y después habla, pero con amor.

Cuando los padres se precipitan en responder o en contradecir al hijo, pueden cometer una injusticia o interpretar de modo incorrecto, y esto suscita la rebeldía del hijo.

Deja que tu hijo hable y oiga pacientemente, y sólo después habla, analiza, medita y dialoga con él.

 Una persona irritada no está en condiciones de oír y comprender.

8 Deja que tu hija hable, sólo escucha. Después dialoga calma y serenamente con ella. Tal vez ella diga muchas cosas equivocadas, pero analizándolo bien encontraremos muchas verdades entre los errores.

Apreciar y valorizar lo bueno da mejores resultados que señalar y condenar de inmediato lo equivocado. A nadie le gusta ser refutado y censurado al instante.

Muchos padres no defienden la verdad, pero si sus puntos de vista para que prevalezcan sobre los puntos de vista de sus hijos.

El hijo no es un adversario a combatir, sino un amigo a conquistar. Y para conquistar nada mejor que saber oír.

 9 Tu hijo precisa consejos y recomendaciones, pero deben ser bien dosificados, dados con amor y bondad. Una andanada de consejos y recomendaciones irrita y satura. El exceso, en lugar de producir efectos positivos, trae resultados negativos. Da a tu hijo los consejos más útiles y prácticos, no los más agradables. Dale un consejo como una sugerencia y no como una imposición.

10 ¡Cuántos jóvenes aún no descubrieron el verdadero sentido de la vida! Viven y no saben por qué. Estamos en este mundo para amar y hacer el bien, el amor nos une unos a otros y todos unidos amaremos a Dios. El amor siempre trae unidad y conlleva a hacer obras de bien. Una vida sin amor es una vida vacía y sin sentido.

La vida nos es dada para crecer siempre más en el amor y para engrandecernos a través de la práctica del bien.

 Más consejos para educar a tu hijo

 Educar no es sólo combatir el mal, señalar y censurar los errores; educar es sobre todo íncentivar el bien, impartir buenas costumbres, valorizar las buenas obras y estimular.

 El exceso de críticas y de censuras elimina el incentivo y el deseo del bien. Pero apreciar y valorízar las cosas buenas estimula y anima a proseguir el camino del bien y a mejorar. El exceso de críticas y censuras lo vuelve inseguro, angustiado y alterado.

Señala con amor los errores de tu hijo, aprecia sus virtudes, incentiva el bien y valoriza sus buenas acciones.

Que la crítica, la censura y la reprensión sean siempre constructivas y no destructivas. Que sean siempre positivas y no negativas.

* Recordar errores pasados y ya perdonados, desestimula y desanima. No es agradable oír siempre la misma queja, oír siempre la misma melodía de las personas que persisten en tocar la misma tecla.

* Olvida los errores cometidos por tu hijo en el pasado, e incentiva el bien en el presente, valorizando sus buenas acciones, por pequeñas que sean.

* Y así, si él fuera malo, tratará de ser bueno, y si fuera bueno se esforzará para ser mejor.